Los adolescentes están haciendo decisiones importantes que les afectarán el resto de sus vidas. La influencia a largo plazo con resultados duraderos, es el fruto de relaciones significativas y modelos de conducta importantes. La influencia positiva a largo plazo en la vida de los chicos vine de personas y no de programas. Probablemente vos estés en el lugar que estás porque varias personas significativas se ocuparon de vos basados en una relación personal. Para tener influencia en la vida de los adolescentes no necesitas ser un orador dinámico ni conocer a los músicos de rock más recientes, ni vestirte a la última moda. Sin embargo tenés que amarlos y estar dispuesto a pasar tiempo con ellos, eso es básicamente el ministerio juvenil relacional. Los líderes eficaces quizás no sean grandes comunicadores, no obstante, sí necesitan escuchar con atención y estar dispuestos a conocer a los chicos.
Nuestra fe cristiana está basada en una relación personal con Jesucristo. Si alguna vez vamos a tener una influencia positiva en los jóvenes, debemos establecer una relación con ellos y vivir nuestra fe delante de ellos. Aprendemos mejor por lo que observamos que por lo que nos enseñan, acá van 6 ingredientes para un ministerio juvenil dinámico:
Trabajo en equipo
Los jóvenes de tu iglesia y de tu comunidad, a menudo juzgarán lo atractivo y valioso del evangelio por las relaciones de los miembros del equipo de trabajo. Dedicá tiempo para establecer relaciones con los otros líderes y crecé en amistad con ellos. Estarás creando un modelo maravilloso para los chicos. El grupo está mirando, escuchando y a veces imitando el modelo de relación del equipo. Cuando el equipo desarrolle amor mutuo, apoyo y respeto el uno hacia el otro, entonces los jóvenes lo notarán y responderán.
Ser ejemplo
En definitiva, tu mayor influencia no será por la enseñanza con tus palabras, más bien será por medio de tus acciones, reacciones y estilo de vida. El apóstol Pablo fue tan lejos que dijo: “Hermanos, sed imitadores de mí, y mirad a los que se conducen según el ejemplo que tenéis en nosotros” (Filipenses 3:17)
Amor incondicional
La verdad del evangelio dice: “Dios te ama no por lo que haces, sino por quién tú eres”. Dios te ama incondicionalmente. La gracia penetra nuestra relación con nuestro Señor. Nosotros también debemos amar a los adolescentes con amor incondicional y “sin compromiso”. Debemos aceptar que pueden fallar, y cuando fallen, necesitan contar con nuestro amor y estímulo que les ayude a evitar esos fallos. Tus acciones y tu amor incondicional a menudo serán el factor determinante para solidificar la fe de los chicos. ¿Cómo pueden ellos conocer la gracia y el amor de Dios si no lo ven de primera mano en las personas que son significativas en su vida? “Hijitos míos, no amemos de palabra ni de lengua, sino de hecho y en verdad” (1 Jn.3:18). Las acciones hablan más que las palabras.
Nutrir
No hay tal cosa como madurez espiritual instantánea. La santificación es un proceso continuo, los jóvenes necesitan nuestra atención, tiempo y presencia. Para que un ministerio juvenil produzca un impacto real se requiere tiempo y nutrición.
Estoy convencido de que la razón por la cual tantas personas tienen impedimentos en su vida espiritual es que no les hemos dado suficientes nutrientes para formar vidas espirituales saludables. Una de las metas principales del ministerio juvenil es impulsar a los jóvenes para que se desprendan de las dependencia que tienen del líder juvenil, a la dependencia de Dios. Pero el proceso toma tiempo. Los jóvenes necesitan saber que sus líderes no los dejarán y los nutrirán para que lleguen a ser todo lo que Dios quiere que sean.
Encontrándose con los jóvenes en su territorio
Al entrar en el mundo de los jóvenes, ellos entenderán que estás interesado en ellos como personas y no como participantes de la iglesia. Uno de los aspectos más importantes en el ministerio es hacerles saber que vos te ocupás de ellos.
Invadir “su” mundo puede convertirse en un gran instrumento de evangelización. Los jóvenes te presentarán a sus amigos y a medida que la amistad evolucione ellos también querrán saber qué es el “grupo de jóvenes”.
El trabajo de contacto personal (encontrarse con ellos en su territorio) es uno de los aspectos fundamentales del ministerio juvenil. Cuando asistimos a un juego de football, o un evento de la escuela, por lo general los chicos reaccionan con entusiasmo porque saben que estamos dispuestos a tomar tiempo de nuestro ocupado horario porque estamos interesados en ellos.
Invierte tiempo en los jóvenes
Los chicos necesitan adultos que les dediquen tiempo y atención. Para que el ministerio juvenil sea dinámico es necesario que los adultos le dediquen tiempo de calidad a los jóvenes. Los educadores de hoy hablan de un “plan de estudio escondido”. Con esto ellos se refieren a que se deben emplear todas las oportunidades que hay fuera de clase para enseñar a nuestros jóvenes.
Cuando vos invertís tiempo con ellos, les estás demostrando que son importantes y que de verdad te ocupás de ellos. El fundador del ministerio “Vida Joven” solía decir: “es pecado aburrir a un joven con el evangelio”. El evangelio de Jesús es la noticia más emocionante que el mundo jamás haya escuchado, y no obstante los jóvenes se alejan de la iglesia porque “es aburrida”. Yo creo que las mayores razones por las cuales los jóvenes se van de la iglesia y dicen que es aburrida es porque nadie desea interesarse e invertir tiempo con ellos.
No podemos competir con lo último de la tecnología y los medios de comunicación para mantener el interés de nuestros jóvenes, sin embargo, hay una cosa que la televisión o los demás que compiten para captar la atención de los chicos no puede dar: “una relación de carne y sangre”. Los jóvenes responderán a aquellos que genuinamente se preocupen por ellos y que estén dispuestos a invertir tiempo con ellos. La relación es la clave para un ministerio juvenil dinámico. Los mejores programas fracasarán, y los más interesantes planes de estudio nunca cumplirán su cometido si el enfoque primario en el ministerio juvenil no se edifica sólidamente, estimulando una relación positiva con la gente joven. La buena noticia para nosotros es que no es necesario ser un excelente comunicador o el productor de impresionantes programas; mas bien, necesitamos la disposición para invertir tiempo con nuestros muchachos y dejarles saber que nos preocupamos por ellos.
Del Libro: El ministerio Juvenil Dinámico
Autor: Jim Burns, Editorial Unilit