Durante la infancia, el niño no cuestiona la imagen que tiene de sí; son una misma cosa. Al comenzar la pubertad, surge un gran interrogante ¿Quién?.
Escuché al matrimonio DeVies, en una conferencia sobre adolescencia, decir: “Cada persona es única, como resultante de una confluencia de factores que la distinguirán del resto, que le darán un sesgo particular, en un momento dado de la historia del mundo, del país en que nace y de la propia familia. El ser humano nace con una herencia genética, familiar y, como vimos, cultura. No quiero dejar de lado aquello que nos señala Romanos 5: 22 “nacemos también, con una herencia de pecado”.
Como personas diferentes que somos, las diversas necesidades se manifiestan de maneras diferentes. Cuando un adolescente no puede satisfacer una necesidad, muchas veces lo vemos ponerse inquieto y tenso. Pronto buscará algún escape que le permita reducir su estado interior de desequilibrio.
| Si nuestro adolescente teme pasar inadvertido, buscará llamar la atención de sus compañeros, familiares y profesores. Si está sobreprotegido, buscará independencia. En la medida en que una necesidad es satisfecha adecuadamente, se establece un temporario estado de desequilibrio. Si algún chico se siente elegido por el grupo, buscara un descanso en su necesidad de aprobación.
Muchos de los conflictos que surgen en este proceso se dan cuando, al no tener su identidad definida, los adolescentes se buscan así mismos en el ejercicio de roles antagónicos. Este es uno de los mayores desafíos que enfrentan los líderes y padre de adolescentes. Por ejemplo, las jovencitas pretenden en un momento ser la mujer fatal del colegio y en otro la chica espiritual de la iglesia; el muchacho ensaya ser el playboy auspiciado por los medios y también el mejor alumno ansiado por los padres. Mientras los adolescentes experimentan este tipo de dilemas, es lógico que expresen disgusto y disconformidad con casi todo. |
Muchas veces expresan sus sentimientos mediante los siguientes mecanismos o tipos de adaptación. Tome nota:
Mecanismos de adaptación
Agresión
Si se sienten humillados, es muy probable que los inunde la ira y recurran a la agresión. Pero esta no siempre se dirige hacia la persona que los humilló. Muy probablemente lo hagan con quien sienten que no va a profundizar la humillación, en otra palabras mamá y papá, que siempre me perdonan.
Compensación
La necesidad de sentirse importantes, aceptados o independientes mueve a los adolescentes a intentar destacarse. Si no lo logran en un campo, probablemente intenten en uno opuesto. Si no pueden sobresalir en matamáticas, probarán hacerlo en fútbol. Si no pueden hacerlo con los padres, lo harán con sus compañeros. Si no lo logran en casa lo ensayarán en la pandilla.
Identificación
Aquellos que tengan problemas para compensar de alguna manera, se inclinaran a ser admiradores y seguidores de otros que sí pueden sobresalir. Es común verlo en los colegios y en las iglesias.
El peligro de este macanismo es que ese modelo puede ser tanto bueno como malo. Todos conocemos pre-adolescentes que se pegan a algún adolescente mayor y lo miran enbobado como a un superhéroe.
Racionalización
Para algunos es difícil admitir errores o fracasos. De una u otra forma buscan dar explicaciones acerca de las cosas en que les gustaría destacarse, pero no pueden hacerlo. Es usual verlos encogerse de hombros y dar alguna explicación complicada.
Formación reactiva
Los adolescentes que están muy presionados por su familia o su cultura refuerzan la represión de sus propios deseos condenando a otros. Por ejemplo, critican a los que se vinculan sin dificultad con el sexo opuesto, cuando, en realidad desearían hacer lo mismo pero no se atreven.
Egocentrismo
Los que se sienten inseguros probablemente buscarán ser el centro de atención. Esta moneda tiene dos caras; una obvia, la de estar haciendo chistes todo el tiempo o burlarse de quién está al frente en una situación dada. La otra cara de la moneda es la víctima de la novela. Esta alternativa es más caracteristica del sexo femenino: siempre están llorando por algún problema novelesco, en busca de consuelo.
Evasión
Este mecanismo consiste en recurrir habitualmente al mundo de la fantasía para lograr, de modo simbólico, la satisfacción de las necesidades frustradas. Los que toman este camino pueden tener serios problemas para concentrarse en los estudios luego de una secuencia de fracasos en la misma materia.
Según el Manual de Psicopatología y psiquiatría del adolescente, de S. Feistein y otros, este mecanismo puede ocasionar profundos transtornos emocionales y futuras perturbaciones a la hora de resolver conflictos.
Fuga en la enfermedad
Recuerdo a una amiga que, cada vez que tenía problemas mas o menos serios con alguien, se enfermaba. Por ejemplo, los adolescentes que inconscientemente recurren a este macanismo presentan un acentuado cuadro febril el día de un exámen pero al día siguiente no tienen nada.
Todos esos son mecanismos que el adolescente utiliza en la busca de su identidad, en general, de manera inconsciente. No es que está planeando hacer esto o aquello: cuestiones alojadas en lo profundo de su personalidad lo llevan a seguir alguna de estas estrategias para satisfacer necesidades esenciales. ¿No explica esto buena parte del comportamiento de los adolescentes que nos rodean?.
Observé estas conductas una y otra vez en los adolescentes que me tocó pastorear. Los mecanismos más usados durante la adolescencia pueden convertirse en patrones de conductas en los años posteriores.
Quiero hacer una advertencia aquí, si bien no es mi propósito, en este bloque, pasar a la aplicación de lo que venimos reflexionando. Un líder me escuchó hablar de esto en una conferencia, y un mes más tarde los padres de un adolescente en su congregación me llamaron para contarme que este líder había llevado a cabo una especie de “juicio” donde exponía a los jovencitos delante de sus amigos y aun de sus padres, “explicando” por qué hacían lo que hacían. Sin duda los avergonzaba y los ofendía. Gracias a Dios, estos padres no pensaron que esto era lo que yo había recomendado.
Saber que hay detrás del comportamiento de los adolescentes debiera agudizar nuestra sensibilidad, en lugar de tentarnos a utilizar este conocimiento para manipularlos o herirlos.
Del Libro: Adolescentes
Autor: Lucas Leys, Editorial Lagram / Certeza